El Congo está a punto de inaugurar la mayor reserva forestal protegida del mundo. 

El Corredor Verde Kivu-Kinshasa protegerá más de 100,000 km² de selva en la Cuenca del Congo, uno de los bosques tropicales que se encarga de absorber CO2 y frenar el cambio climático.

Un pulmón olvidado, pero vital

Cuando hablamos de bosques tropicales, el Amazonas siempre se roba el show. Pero hay otro gigante verde que es igual de importante para el planeta: la Cuenca del Congo. Este ecosistema, que se extiende por seis países de África, es el mayor sumidero de carbono tropical del mundo, absorbiendo más CO₂ que cualquier otro bosque. Ahora, la República Democrática del Congo (RDC) ha lanzado una iniciativa histórica para protegerlo: el Corredor Verde Kivu-Kinshasa.

100,000 km² bajo protección

El proyecto no es poca cosa. Se trata de 100,000 km² de selva tropical (más o menos el tamaño de Islandia) que serán protegidos para frenar la deforestación y el cambio climático. La Cuenca del Congo almacena el 8% del carbono global, lo que la convierte en un escudo natural contra el calentamiento global. Pero no solo es carbono: también es hogar de 10,000 especies de plantas y animales, muchas que no existen en ningún otro lugar del mundo.

Un plan con impacto social

La conservación no viene sola. El Corredor Verde Kivu-Kinshasa también busca mejorar la calidad de vida en la RDC, un país con grandes desafíos económicos. Para ello, el proyecto creará 500,000 empleos, muchos dirigidos a jóvenes y excombatientes que buscan oportunidades para reconstruir sus vidas. Además, garantizará el traslado de 1 millón de toneladas de alimentos al año hasta Kinshasa, la capital del país y la ciudad más grande de África, donde la inseguridad alimentaria es un problema grave.

Más que árboles, una apuesta por el futuro

Pero hay más. El plan también incluye infraestructura para energías renovables, aprovechando el potencial hidroeléctrico del río Congo. Esto no solo reducirá la dependencia de combustibles fósiles, sino que también dará acceso a energía limpia a miles de comunidades.

El reto de proteger y crecer al mismo tiempo

El dilema siempre ha sido el mismo: ¿conservar o desarrollar? La RDC está demostrando que ambas pueden ir de la mano. La nueva legislación que acompaña al Corredor Verde reconoce el papel de las comunidades locales, asegurando que la gente que vive en la cuenca también se beneficie de su protección.

¿Un modelo para el mundo?

En un momento en el que la crisis climática aprieta y la deforestación avanza en muchas partes del mundo, iniciativas como esta nos recuerdan que hay formas de hacer las cosas bien. La gran pregunta es si este modelo podrá replicarse en otros lugares y si será suficiente para frenar la degradación ambiental.