Los arrecifes de coral son, sin duda, la joya de la corona de los océanos. Más que un espectáculo de colores, estas estructuras, formadas por millones de diminutos pólipos translúcidos, cubren apenas el 1% del océano, pero sostienen cerca del 25% de la vida marina.
Arrecife Mesoamericano… el segundo más grande del mundo
Los 10 de marzo, la sociedad civil y organismos internacionales se unen bajo la bandera del Decenio de las Ciencias Oceánicas para celebrar el Día del Arrecife Mesoamericano. Este hito reconoce el inmenso valor biocultural de la segunda barrera de coral más grande del planeta (siendo la primera la Gran Barrera de Coral en Australia con 2,300 km de extensión y una superficie de 348,700 km²).
A lo largo de los 1,000 kms y 106,630 km² de superficie del Arrecife Mesoamericano en la costa del caribe, se refugian y alimentan miles de especies de peces, crustáceos, moluscos y mamíferos marinos. Estamos ante la “ciudad submarina” más importante del hemisferio occidental.
Checa el dato: El secreto de los corales está en unas algas que viven en su interior y les sirven de despensa y colorido. Si el agua se calienta de más, el coral las expulsa, dando paso al “blanqueamiento”: la pérdida de su color y la puerta abierta a enfermedades que pueden acabar con ellos.
Expertos en conservación apuntan que la variedad de corales y la compleja estructura que forman son las responsables de que este lugar sea un “hotspot” para la biodiversidad. Son literalmente el hogar de miles de especies que, sin los corales, no tendrían dónde reproducirse o alimentarse.
Guardiánes de las costas
Y por si fuera poco, millones de personas a lo largo de las costas de México, Belice, Guatemala y Honduras viven bajo su protección. ¿Cómo que bajo su protección?… si a los arrecifes ni los vemos; sin embargo, actúan como barreras naturales submarinas que amortiguan la fuerza de huracanes y tormentas: sin ellos, buena parte del impacto de las olas y las mareas acabaría devastando las comunidades costeras.
Es un coloso oceánico que, literalmente, mantiene la calma en gran parte del Caribe.
Los océanos: El gran pulmón del planeta y su papel en el secuestro de carbono
Alrededor del 70% del oxígeno del planeta se produce en el océano. Y aunque los corales ocupan menos del 1% de los fondos marinos, en estas zonas se genera una cantidad significativa de oxígeno gracias a la actividad de fitoplancton, algas y otros organismos asociados. Sí, esas aguas turquesas no solo son bellas: son un pulmón gigante.
Además, ecosistemas marinos como arrecifes, manglares y pastos marinos pueden llegar a secuestrar hasta el 50% del carbono capturado por los océanos cada año. De ahí que los expertos, consideran a estos ecosistemas como aliados poderosísimos en la lucha contra el cambio climático. Sin corales, perderíamos una pieza clave en la carrera por mitigar las emisiones de CO₂ derivadas de la actividad humana.
Checa el dato: Los corales almacenan carbono en sus “esqueletos” de calcio, y las algas del arrecife producen carbono orgánico. Cuando el ecosistema está en equilibrio, los corales ayudan a retener CO₂ y evitar que llegue a la atmósfera. Pero si hay erosión, sobrepesca o contaminación, el equilibrio se rompe y el carbono acumulado se libera.
Este gigante no pasa por su mejor momento
En condiciones ambientales óptimas, las colonias de coral pueden vivir durante cientos o miles de años, pero en la actualidad no están pasando por su mejor momento.
La segunda barrera de arrecife más grande del mundo, el Arrecife Mesoaméricano, está amenazada por actividades humanas como el turismo, el comercio marítimo, la pesca y el uso de bloqueadores solares.
Según el más reciente reporte de Mesoamerican Reef Report Card (2024), que evaluó la salud de ciertos puntos del arrecife, el 39% de estos se encuentra en mal estado y un preocupante 23% en estado crítico. Y lo peor de todo, ninguna parte del arrecife se encuentra en muy buen estado.
¿Qué está pasando? El blanqueamiento de corales (provocado por el aumento de la temperatura del mar), la sobrepesca, la contaminación y la proliferación de macroalgas están empujando este ecosistema al borde del colapso. Un desastre que, de seguir avanzando, no solo significa pérdida de especies, sino también de la barrera natural que protege a las costas.
Checa el dato: Los peces y cangrejos herbívoros actúan como jardineros submarinos que mantienen a raya las macroalgas, que desplazan a los corales. Sin estos devoradores de algas, los corales podrían perder terreno frente a estas especies de algas.
¿Qué podemos hacer?
Las ciudades y pueblos siguen creciendo sin revisar la capacidad de la zona ni sus impactos, lo cual pone aún más presión en los arrecifes y en el entorno marino. No olvidemos que desde la tierra firme enviamos los contaminantes que terminan en el mar, por ejemplo, en 2023, Quintana Roo recibió a 27 millones de turistas, pero la franja de Cancún a Tulum tiene más de 800 hoteles, sin un buen sistema de aguas residuales ni una supervisión ambiental efectiva de los residuos hídricos que genera el ser humano en sus actividades (agricultura, industria y otros).
Lo ideal, es crear una nueva relación con el mar, dejar de verlo como un paisaje y entender que es más bien un socio necesario para la vida en el planeta.
Ya rebasamos el límite crítico de 1.5ºC de aumento en la temperatura global, mantener la idea de “conservar” el océano es insuficiente. La subida en la temperatura del mar, daña a los corales y provoca su blanqueamiento.
Por eso, la apuesta está en la restauración: pasar de “proteger” a reconstruir con acciones que fomenten la adaptación y la resiliencia.
Turismo Restaurativo:
Restore Coral fusiona tecnología y pasión por el océano para rescatar el Arrecife Mesoamericano. Recuperan fragmentos de coral y los cultivan en granjas o guarderías de coral, donde crecen con los mejores cuidados. Luego, voluntarios y turistas los llevan a estructuras llamadas “bioroca” en donde continúan creciendo, y ayudan a restaurar la vida marina y proteger la costa. Por último, buzos certificados devuelven estos corales al arrecife, regresando vida a este vital ecosistema.
Otras acciones que suman
- Turismo responsable: Evita el anclaje en áreas de arrecife y usa bloqueadores amigables con la vida marina.
- Pesca sustentable: Respeta vedas y tallas mínimas, y opta por métodos de pesca que no destruyan el fondo marino.
- Participación ciudadana: Súmate a limpiezas costeras, cuida el agua y apoya la educación ambiental. Cada esfuerzo cuenta para salvar este hogar de miles de especies.
El Arrecife Mesoamericano se ha convertido en la gran prueba de que, si unimos ciencia, políticas públicas y responsabilidad colectiva, aún podemos dar marcha atrás a la destrucción y recuperar la vitalidad de uno de los ecosistemas más increíbles del planeta.
¡Vamos tarde para ponernos las pilas, pero todavía podemos rescatar lo que aún está vivo!
Si te gustó este artículo y quieres saber más, chécate nuestro podcast “Magnitudes”, donde entrevistamos a Roberto Cerda—innovador social, miembro del Comité Nacional de México para el Decenio del Océano y fundador de Restore Coral—para conocer todos los detalles del MAR DAY 2025: una celebración que une ciencia, arte y comunidad en torno al Arrecife Mesoamericano.