Las Estacas despertó con resaca. Y no es para menos: En las últimas 72 horas, Bahidorá volvió a transformar este parque en un paraíso sonoro donde la música, el arte y la naturaleza intentaron bailar al mismo ritmo. Pero ahora, con los escenarios desmontados, las bocinas desconectadas y el último campista recogiendo su tienda, queda una pregunta flotando en el aire: ¿realmente este festival es tan sustentable como presume serlo?
Las primeras impresiones
Desde que pones un pie dentro de Las Estacas, el ambiente se siente distinto. Mientras caminas, el aire se siente más limpio, el sonido de la ciudad desaparece y el canto de los pájaros se mezcla con el sonido de un río cuyas aguas vienen directo de los manantiales que surgen del hielo del volcán Popocatépetl. Para donde voltees, el paisaje es de postal: el agua azul turquesa, árboles frondosos y palmeras gigantes que, fun fact: no son de aquí…

“Esas siempre han sido como un ícono de Las Estacas, pero en realidad no son nativas”, nos cuenta Nacho Díaz, gerente de jardinería con más de 34 años en este paraíso natural. “Son originarias de las Antillas, pero ya están totalmente adaptadas a este ecosistema.”
La escena es surreal. Como si hubiéramos tomado un atajo en la carretera a Yautepec y aparecido en el pueblo encantado de Big Fish, la película de Tim Burton, donde la gente va descalza y todos tienen la única misión de disfrutar al máximo. ¿Y lo mejor de todo? Es que, aquí, la naturaleza no es solo el fondo del escenario: es la protagonista.

Por eso, más allá de ser un festival súper aesthetic, aquí la fiesta viene con responsabilidad ambiental incluida. Según Iñigo Villamil, director del evento, la tirada de Bahidorá es ser un agente mediático: “un agente que comunica valores y mensajes ambientales de manera contundente” que demuestre que la industria del entretenimiento que no necesita ser tan invasiva con el medio ambiente.

Las green flags del evento
Bahidorá lleva rato apostándole a la sustentabilidad. En 2015, se convirtió en el primer festival en México en medir y compensar su huella de carbono con proyectos de reforestación en Chiapas. En 2018, recibió el reconocimiento de Green Music Initiative por su compromiso con la sustentabilidad. Y, en 2022, eliminó por completo los plásticos de un solo uso. Aún y con todas estas estrellitas eco friendly en la frente, Bahidorá quiso seguir reforzando su compromiso con la sostenibilidad.
Antes de que el grupo Frente Cumbiero comenzara a deleitarnos con su música, platicamos con Elsa Joseph, coordinadora de las operaciones de sustentabilidad del festival, quien nos aseguró que estos esfuerzos son solo el principio:
“Queremos que Bahidorá sea un modelo de festival sustentable. La idea es que la gente venga a divertirse, pero que también se lleve una nueva manera de relacionarse con el medio ambiente.”
Para lograrlo, se implementaron varias medidas: Desde servir las bebidas en vasos compostables hasta mover el escenario principal hasta los humedales para evitar mayor deterioro de las áreas verdes y proteger las zonas con mayor biodiversidad. Además, todas las decoraciones y estructuras fueron hechas con materiales reciclados de ediciones pasadas, evitando así generar más basura y, para controlar el impacto ambiental del sonido, se monitorearon los decibeles de cada escenario y se ajustaron los niveles para evitar que la fauna local se viera afectada. “Específicamente los reptiles, mamíferos y aves”, comentó Enrique Sarabia, Director de Sustentabilidad de las Estacas, que también explicó que se monitoreó la contaminación lumínica para proteger “sobre todo a los insectos”.

El manejo de aguas residuales es uno de los mayores retos en cualquier festival masivo, pero Bahidorá implementó un sistema diseñado para minimizar su impacto. Para reducir el desperdicio, se instalaron regaderas en los campamentos, y toda el agua utilizada fue almacenada en Rotoplas, que posteriormente fueron vaciados y enviados a una planta de tratamiento en Jiutepec. Además, como Las Estacas cuenta con su propia planta de tratamiento de aguas, esto facilitó que una parte del agua utilizada en el festival pueda ser reutilizada. Con todas estas medidas implementadas bajo el brazo, Enrique, director de sustentabilidad del parque, explicó que este sistema garantiza que el impacto del festival en los recursos hídricos se mantenga bajo control.
El compromiso no solo quedó en la infraestructura.
Cada proveedor firmó un acuerdo donde se comprometía a evitar el unicel, reducir desperdicios y utilizar empaques compostables y quienes no lo cumplían eran sancionados. También se les pidió a los restaurantes que ofrecieran opciones vegetarianas en sus menús y, para evitar vender taaantas botellas desechables, se instalaron bebederos en distintos puntos del recinto (aunque varios asistentes señalaron que no eran tan fáciles de encontrar o que había muy pocos).
El trabajo de limpieza y reciclaje también fue clave. Un equipo de 60 guerreros verdes trabajó en turnos de hasta 12 horas para dejar cada rincón del festival impecable. Igual se colocaron 150 cigarreras, 50 botes de reciclaje y 160 aros para residuos, haciendo más fácil la correcta separación de la basura.
Con todas estas medidas, podríamos decir que no solo los asistentes disfrutaron de la música: Los árboles también disfrutaron del show de Paco Amoroso y Ca7riel, las montañas se iluminaron con la luz del atardecer mientras que las canciones de Papooz sonaban de fondo y la luna se tinó de rojo mientras Joy Orbison tiraba sus mejores beats.
El arte como catalizador ambiental
Además de una curaduría musical meticulosa, el arte en Bahidorá es una extensión de su compromiso ambiental. Más allá de ser decorativo, busca generar reflexión y transmitir mensajes sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza. Conversamos con Ana Karen Orozco, curadora del circuito de arte, quien nos contó sobre las instalaciones más impactantes de esta edición:
- Esculturas flotantes de plástico reciclado, que servían como inflables para los que nadaban en el río.
- Un mural que cubría los baños y fue hecho con baba de nopal y cal, una técnica biodegradable que evitó el uso de químicos tóxicos.
- Instalaciones de arte sonoro con plantas, en las que electrodos transformaban los impulsos eléctricos de la vegetación en música.
- Experiencias de realidad virtual, que te llevaban a volar sobre Las Estacas y podías apreciar mejor su biodiversidad.


“El arte en el festival no es solo para adornar, queremos que funcione como una herramienta de concienciación. Que cada instalación provoque una reacción y una conversación”, nos comentó Ana Karen.
La naturaleza también estuvo presente en los visuales de muchos artistas como Kaytranada o Folamour, por mencionar algunos. Pero las proyecciones que más nos llamaron la atención fueron las de Floating Points porque compartieron escenario con una chica que estaba con un microscopio cambiando pruebas y proyectándolas a tiempo real, recordándonos que podemos encontrar vida hasta en lo más diminuto.
Y es que, al final, Bahidorá es justo eso: una conexión entre lo extraordinario y lo natural, entre lo microscópico y lo infinito. Su nombre proviene de Bahía de Ardora, un fenómeno en el que organismos marinos microscópicos, al hacer contacto, emiten una luz colectiva tan poderosa que es visible desde el espacio. Un reflejo perfecto de lo que este festival busca ser: una chispa de conciencia ambiental en medio de la euforia colectiva.
Imagínate vivir en Suiza y no tener Las Estacas
Después de echarnos un buen clavado (tanto a nuestra investigación como a las aguas del río cristalino), encontramos que este paraíso natural no es solo impresionante por su belleza, sino también por su historia. ¡¿Sabías que el río que recorre Las Estacas tiene más de 10,000 años?! Además, el famoso Borbollón, la fuente del manantial, libera más de 7,000 litros de agua por segundo, lo que lo convierte en una de las principales fuentes de abastecimiento de la región.
La zona también juega un papel crucial en el equilibrio ambiental. Regula la humedad, recarga los mantos freáticos, produce oxígeno y captura carbono. Es hogar de especies como el granadillo (Dalbergia congestiflora), la iguana negra (Ctenosaura pectinata) y hasta el yaguarundi (Puma yagouaroundi), un felino que pocos han logrado ver en persona.
Pero no todo es color rosa
Con todo y que en 2008 se convirtió en un Área Natural Protegida, la biodiversidad de Las Estacas está viéndose amenazada por un combomix de factores como la deforestación, contaminación por residuos sólidos y la introducción de especies exóticas que poco a poco han ido desplazando a la fauna nativa.
Aunque los asistentes del festival vivieron este fin de semana como una experiencia única, la gran pregunta es: ¿y la fauna qué opina de todo esto?

Intentamos sacarle la declaración oficial a un patito que andaba dando tranquilamente el rol, pero solo nos respondió con un “cuac”. Así que fuimos con alguien que sí habla nuestro idioma: Nacho, encargado de jardinería en Las Estacas, quien ha visto la evolución del festival de primera mano.

“Mira, si me preguntas del primer Bahidorá, fue un caos tremendo porque solo éramos como unas 15 o 12 personas de limpieza. Era algo nuevo para nosotros, para la gente, por supuesto, también. En ese entonces todavía no estaban tan arraigados los conceptos de sostenibilidad.”
Ignacio Díaz.
El festival ha cambiado mucho desde entonces. Según Nacho, con cada edición el equipo de organización ha afinado detalles y mejorado la gestión ambiental, asegurándose de que el impacto se reduzca al mínimo posible.
“El festival genera un impacto, eso es innegable. Pero también ha traído cosas buenas: nos motiva a invertir más en conservación, a generar más conciencia ambiental en los asistentes. Es un reto constante equilibrar la fiesta con el respeto al ecosistema.”
La presencia de Bahidorá ha impulsado mejoras en el manejo del parque y ha puesto el tema de la conservación en la conversación de miles de personas que, de otra forma, tal vez no se habrían preguntado cuál es el impacto que tiene un festival en el medio ambiente.
Desde Blue Wire, aplaudimos y reconocemos toooda la chambota que hay detrás de las estrategias de sostenibilidad del festival. Sin embargo, necesitamos hablar sobre algunos detallitos que detectamos mientras hacíamos nuestra cobertura.
Las áreas de mejora del festival
Bahidorá quiere ser un festival verde, pero hay un elefante en la sala—o mejor dicho, un generador rugiendo detrás de cada escenario, de cada área de comida. Hasta ahora, el festival sigue funcionando con generadores de diésel, lo que lo pone en una encrucijada: ¿puede llamarse sustentable cuando la base de su operación sigue dependiendo del petróleo?
Aunque el festival ha explorado alternativas, no lograron encontrar en México proveedores de plantas de luz de biodiesel. “Y pues plantas solares, también estuvo complicado porque toman mucho espacio y tienen un costo más alto. Ni siquiera estábamos seguros de que podrían abastecer toda la demanda energética del festival”, explicó Elsa Joseph, coordinadora de sustentabilidad de Bahidorá.
Sin embargo, hacemos hincapié que incorporar energías renovables en la producción no solo reduciría su huella de carbono, sino que también lo pondría al nivel de festivales europeos, como el DGTL, que han logrado funcionar completamente con paneles solares y baterías recargables. Asi que si alguien que está leyendo esto tiene una solución para hacer posible este cambio en Bahidorá (y, en general, la industria de entretenimiento en México) que levante la mano y nos mande un DM. ¡Queremos escucharlos!
Regresando a la pregunta que nos hicimos al principio, ¿qué tan cerca está Bahidorá de cumplir su promesa de ser un festival sustentable? Sin duda alguna, cada edición es una oportunidad para innovar y poner la vara de sustentabilidad más alta.
Nuestra wishlist para la próxima edición
Puede ser la nostalgia festivalera o el regreso a la cotidianidad, pero el equipo de Blue Wire regresó de Bahidorá sintiéndose como el meme de Time Out. Estamos puestísimos para asistir a la 13° edición y, si de soñar en verde se trata, aquí van algunas mejoras que nos encantaría ver el próximo año:
- 🌱 Energía 100% limpia → Que la música se alimente solo de fuentes renovables, sin generadores de diésel rugiendo detrás de cada escenario.
- 🚰 Cero botellas de plástico → Que toda el agua dentro del festival provenga de bebederos, sin una sola botella PET a la vista.
- 🧴 Cateos más estrictos para que solo entren productos amigables con el ecosistema.
- ♻️ Dinámicas de economía circular que motiven a los asistentes a enfiestar de la manera más eco friendly posible.
¿Asististe al festival de Bahidorá?
Para los que ya regresaron a casa, aquí van algunas recomendaciones para que su resaca festivalera también sea más sustentable:
- 🔄 Dale una segunda vida a tu equipo de camping → Limpia y guárdalo bien para que puedas usarlos en futuros viajes. Si de plano no los necesitas, dónalos a comunidades o personas que sí puedan aprovecharlos.
- 👕 Lava tu ropa con conciencia → Opta por una carga completa y con detergentes ecológicos para reducir el impacto de agua y químicos en el ambiente.
- 🍃 Aprovecha el mood post-festival para incorporar hábitos más verdes a tu vida→ ¿Usaste un termo todo el fin de semana? Sigue usándolo en la oficina. ¿Te diste cuenta de lo fácil que es evitar el unicel? Aplícalo en tus comidas fuera de casa.
- 🎟️ Comparte tu experiencia (y tus aprendizajes) → Si Bahidorá te dejó reflexionando sobre la sustentabilidad en los festivales, cuéntaselo a tus amigos. Postea en redes, haz historias con lo que más te impresionó y hasta lo que crees que se puede mejorar. El cambio empieza con la conversación.
Y para los que piensan ir a la siguiente edición, les recomendamos que se preparen para ir de la manera menos invasiva posible:
- Para llegar a Las Estacas, armen un carpool con tus amigos o usa transporte compartido.
- Lleven termos, usen protectores solares y repelentes que no tengan químicos (aquí les contamos cuáles son los ingredientes que deben o no tener).
- No dependan del staff de limpieza para recoger su basura. Haganse cargo de tus residuos, separenlos correctamente y tirenlos en los basureros indicados.
- Y por favor, ¡NO usen diamantina!✨
Estamos seguros que con estos pequeños cambios, sumados a las acciones del festival, harán la diferencia para que Bahidorá continúe siendo un referente de sustentabilidad en festivales de música.